Erin Parsons ha convertido su fascinación por los cosméticos antiguos en una forma singular de investigar el pasado. Para esta maquilladora estadounidense cada polvera, barra de labios o máscara de pestañas funciona como una cápsula del tiempo que explica cómo una sociedad entendÃa la feminidad y qué rostro consideraba atractivo.
A través de sus redes sociales comparte su colección y recrea maquillajes de otras épocas para demostrar que la belleza nunca ha sido estática. Parsons muestra que el maquillaje ha sido siempre mucho más que un adorno: ha representado identidad, deseo, estatus y transformación personal.
Su trabajo rescata objetos que durante décadas se consideraron frÃvolos y los convierte en herramientas para contar la historia de las mujeres que los usaron.